Desaparecidos, la pesadilla de migrantes
Hace poco más de 10 años Agripina vio partir de su humilde vivienda a su hijo José Santiago, su destino era llegar a los Estados Unidos donde buscaría trabajo para enviarle unos centavos que ayudaran a mermar en algo la miseria que la abruma, desde ese día desconoce su paradero, no sabe si logró pasar al extranjero o se perdió en el camino.