Lecturas para la vida: Perro negro
Después de los aguaceros de mayo fue cuando comenzaron los extraños sucesos en el pueblo, las calles llenas de fango eran mal augurio, los campesinos salieron de sus chozas con las caras largas y el corazón estrujado, la lluvia se había llevado lo suficiente, el cielo estaba despejado. Los niños ajenos a esta agobiante realidad, salían a enterrarse en las lodosas calles, se untaban el barro y jugaban al monstruo. Luisa una niña fortachona