GUADALAJARA, Jalisco.- La nueva novela de Martín Caparrós, Sinfín, vaticinó algo que se hizo realidad en el corto plazo: la necesidad del aislamiento y la brecha de la desigualdad dejada al desnudo por los avances tecnológicos, no accesibles para todos. Y lo hizo con una situación completamente diferente a la pandemia del coronavirus, que dejó al descubierto estos puntos.
En la narrativa del argentino un invento que permite burlar a la muerte requiere que quienes lo utilizan se ubiquen en espacios cómodos pero aislados, y por su elevado precio sólo es accesible para los más ricos. El periodista habló sobre su libro en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, con Peniley Ramírez como presentadora.
"El eje de la novela es este invento de transferir las mentes a ordenadores donde puedan sobrevivir, pero esto cuesta dinero, esto requiere investigación y para que alguien pueda ser usado debe funcionar, en la investigación los habitantes más pobres son los usados como prueba y son ricos europeos los que empiezan a usar los servicios de esa vida después de la muerte que finamente se inventa", comentó el escritor.
"Cuando la maquina ésta de vivir después de la muerte se perfecciona, el problema que hay es que al transferir el cerebro a una computadora se le puede mantener vivo, pero en cuanto se abre esa computadora a la interacción con el resto del mundo desaparece e implosiona. Da la impresión que el mundo ha fracasado hasta que una de las mujeres, Samar, descubre que no, que lo que hay que hacer si solo se puede mantener cerebros aislados es armarles un entorno donde puedan vivir bien de esta forma".
Esto asemeja las condiciones de aislamiento que se viven con el coronavirus: quienes tienen más pueden tener acceso a la tecnología que les permite llevar un confinamiento agradable, y quienes disponen de menos recursos no pueden disfrutar de estas circunstancias. Caparrós consideró que si bien su obra habla de inventos tecnológicos que hoy parecen inalcanzables, la pandemia enseñó que el mundo es profundamente susceptible al cambio. De hecho, el bonaerense aseguró que los inventos que presenta en su libro son una especie de continuidad de lo que puede verse ahora en el mundo.
"Todo lo que esta ahí son inventos y lo hice con absoluta irresponsabilidad porque no voy a estar ahí para que nadie me lo reproche, en 2070, así que podía poner lo que quería. Pero si algo nos demostró la pandemia es que todo eso que suponíamos tan sólido es infinitamente más frágil que lo que creíamos. Bastó con que un organismo chino avanzara por el mundo para que todo se diera vueltas", cerró.
