GUADALAJARA, Jalisco.- Javier Cercas lo tiene claro: "ser escritor implica valentía, apostarlo todo, ser arriesgado, desajustado". El autor español hablará de estos riesgos al contar historias con el escritor británico, de origen indio, Salman Rushdie, en una de las charlas más esperadas del programa virtual de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que culmina mañana.
"La literatura es como un juego sofisticado en el que uno se lo juega todo y si no se lo juega todo, no es un juego de verdad. La literatura es un entretenimiento, por supuesto que es un placer, pero también es un instrumento de conocimiento; es como el sexo, es ante todo el placer, pero también es una forma de conocimiento, de los demás y de uno mismo, con la literatura es igual", advierte Cercas. Salman Rushdie ha sido una presencia importante para la FIL de Guadalajara.
Ha estado en varias ediciones para presentar algunos de sus libros, para reflexionar sobre la realidad contemporánea y defender la libertad de expresión. El autor ha enfrentado la persecución, su novela Los Versos Satánicos fue calificada de blasfema por el Ayatolá Ruhollah Jomeini, quien en 1989 dictó una fatua que ordenaba su ejecución. En este contexto, los narradores hablarán sobre el peligro que representa la literatura para el poder. "Leer representa ser un inconforme, ser un rebelde y cuestionarlo todo.
Al poder no le conviene tener verdaderos lectores", afirma Cercas, ganador del Premio Planeta 2019, por su novela Terra Alta. "La ficción es necesaria porque la vida siempre es insuficiente, porque la vida nunca nos da todo lo que queremos, necesitamos otras vidas para satisfacer y la ficción en ese sentido es la forma de rebelión, los grandes protagonistas, los grandes lectores, son grandes rebeldes.
"La literatura te convierte en alguien que no se conforma con la realidad tal cual es porque vislumbra otras realidades y por lo tanto es capaz de decir 'no', por eso los totalitarismos como los sistemas democráticos, cuanto más poderosos son, más miedo tienen de los lectores, porque son capaces de decir no, mientras que el poder, por su propia naturaleza, quiere a alguien que diga sí, alguien obediente, dócil, sumiso; la literatura es peligrosa para el poder y maravillosa para nosotros", apunta el autor de libros como El Monarca de las Sombras y Soldado de Salamina.
Los escritores, que se conocieron en un festival literario en Francia hace algunos años, pertenecen a contextos muy diversos, pero en su trabajo literario hay puntos de encuentro: la literatura debe provocar placer y también conocimiento, debe apelar al humor, la ironía y, por supuesto, al riesgo. "La ironía y el humor son consustanciales a la novela, por eso la novela es detestada por los extremistas, porque quieren imponer una verdad; pero el corazón de la novela es la ironía, y la ironía dice que Don Quijote está loco como una cabra, pero al mismo tiempo es un hombre inteligentísimo, lúcido, capaz de discurrir acerca de las cuestiones más complejas.
"El escritor tiene que ir al fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo, como diría Baudelaire, un escritor tiene que buscar en sí mismo, en lo real lo más complejo, lo más peligroso, tiene que correr todos los riesgos, un escritor que no corre riesgos no es un escritor, es un escribano", recalca Cercas.
