El placer de decir no
El destino nos rebasó
Vicente y Cuquita cumplirían 58 años de matrimonio
El anhelo de Sofía
Entre faroles y peregrinos
CONSULTORIO DEL ALMA: CUENTA CONMIGO
Alejandro José Ortiz Sampablo
Diciembre era uno de los meses más esperados cuando era niño; implicaba muchas cosas, una de ellas, Navidad. Por dos semanas me olvidaba de las tareas de la escuela y a pesar de que durante ese tiempo acompañaba a mi padre a su taller, no faltaba el juego y la aventura.
Viejos recuerdos
La rama
Sebastiana Gómez
Buenas noches damas,
buenas caballero,
alegres cantamos
al Dios Verdadero.
Brillan para desear ¡Feliz Navidad!
Carina Pérez García
Tomar la realidad como aquello que el alma de cada persona está necesitando para progresar, es un acto de decir sí a la vida y en ese decir sí, cada persona brilla de acuerdo con la expansión de su propio fuego.
Tal como lo escribió Eduardo Galeano sobre un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, que pudo subir al alto cielo y dijo que desde allá arriba la vida humana se ve como un mar de fueguitos: “Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás”.