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El placer de decir no

Foto(s): Cortesía
Giovanna Martínez

Alejandro José Ortiz Sampablo

Como les conté unas notas atrás, el INEIP A.C. cambió de sede, por lo que requerimos contratar el servicio de internet en el nuevo domicilio, sin el cual no podíamos mudarnos si no se encontraba instalado. La anécdota vivida por tal circunstancia no quería dejar de contarla, pues la actitud con la que me encontré, a la cual llamo "el placer de decir no", es motivo de frustraciones tanto para el individuo que la posee, como para quien se relaciona con él.

Una ilusión rota

El día esperado llegó y me puse de acuerdo con el técnico de la empresa de telecomunicaciones (la de las dos zz), quien al llegar me preguntó qué servicio había contratado, si residencial o comercial; le respondí que comercial -solamente internet y telefonía-. Todo iba de maravilla, lo pasé a donde se instalaría el módem y se percató que ya había una instalación de la misma empresa; sin embargo, el trago amargo estaba por llegar.

Cuando contraté el servicio, le comenté a la señorita que me atendió, que necesitaba una conexión de teléfono donde será la recepción, y si ellos podrían instalarla; me respondió: "claro que sí"; que solo se lo comentara al técnico cuando llegara y que en caso de que recibiera una negativa, me comunicara con ella para que hablara con el supervisor. Cuando le mencioné al técnico respecto de dicha instalación, me dijo que no; le pregunté por qué; me respondió que ellos solo instalaban el módem. Le dije de mi charla con la señorita; él solo se concretó a decir: "no le voy a instalar el servicio porque la casa no se encuentra amueblada".

Lo irrazonable

El momento se tornó tenso, pues me molestó la actitud del joven, pues la primera interrogante que me surgió fue: ¿por qué tal requisito de la casa amueblada no me lo comentó desde que entró y la vio vacía, sino que me lo dijo una vez que le solicité la segunda instalación? Por otro lado, se me hizo absurdo tal requisito, por lo que se lo pregunté; él me expuso que era una política de la empresa; yo, por mi parte, no me conformé con la respuesta, por lo que le insistí que me dijera el origen de tal disposición; él solo repetía: "es una política de la empresa".

Finalmente, ese día no resultó como lo esperado, cancelé mis pacientes y actividades por nada y un enojo. Cuando me comuniqué al número de atención a clientes para solicitar una explicación, pues no podía mudarme sin tener el internet instalado, la persona que me atendió explicó que cuando se contrata el servicio, solicitan que la casa esté amueblada para saber dónde se colocará el cableado para la televisión; pero en mi caso, que solo contraté internet y telefonía, con una mesa o un mueble para colocar el módem era suficiente; le respondí que eso sí se encontraba el día que acudió el técnico; entonces, ¿por qué se negó a instalarme el servicio?; me respondió que no sabía decirme.

Reflexión

En ocasiones, los seres humanos no dimensionamos como ciertas actitudes -propias- influyen en nuestro entorno, incluso en aquello que llamamos “suerte”; en este fin de año que se acerca, no estaría por demás echarles un vistazo a estas.

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!

[email protected]

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