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Adioses al año viejo

año 2021
Foto(s): Cortesía
Giovanna Martínez

MISCELÁNEA

Leonardo Pino

Como en toda la región del Papaloapan, en muchos estados y en otros países de América, en Tehuantepec existe la añeja costumbre de quemar “viejos” hechos de trapo, viruta, petardos y papel, que simbolizan al año que termina. Al hacerlos personifican a caciques, políticos y hacendados a los que queman en los primeros segundos del 1 de enero.

En la República Checa, para despedir al viejo y recibir al nuevo año, las mujeres jóvenes lanzan zapatos de espaldas a la puerta de su casa para saber si el próximo año se casarán. Solo si el calzado cae de punta y frente a la puerta, es señal segura de una próxima boda.

En lugar de obsequiar regalos y repartir dulces entre los niños, Krampus, mitad cabra y mitad demonio, castiga y lastima a los infantes que se han portado mal. Este monstruo que asusta a las niñas y niños de Austria, Alemania, Hungría y Eslovenia, es el anti Santa Claus.

En Italia, se cuenta que los Reyes Magos preguntaron a una mujer cómo llegar a Belén y la invitaron a ir con ellos a conocer al niño Jesús, a lo que se negó. Cuando los magos volvieron al camino, la mujer los buscó, pero sin encontrarlos. Desde entonces, esa mujer, una bruja llamada La Befana, regala dulces a todos los niños que encuentra, con el íntimo deseo de que alguno de ellos sea Jesús. Al igual que Santa Claus, La Befana entra por la chimenea a los hogares y deja regalos, siempre que las niñas y niños le dejen una naranja y un vaso de vino que le permitan continuar su recorrido.

Los tiempos por venir

Arturo Fajardo Núñez

Nunca juzgues un libro por su portada, dice un dicho. No dejes camino real por vereda, aconseja otro. Prefiere siempre pájaro en mano que cientos volando, indica otro más.

Nos los pusieron ahí para que no fuéramos tan tontos, tan imprecisos, tan tercos. Y sin embargo, casi siempre hacemos lo contrario. Juzgamos por las impresiones más superficiales, apostamos a lo inseguro, soñamos. Somos tontos.

Si fuéramos más profundos y más analíticos en nuestros juicios, los dichos vendrían sobrando. No los necesitaríamos, no nos harían falta. El mundo tal vez sería perfecto, pero sospecho que también sería frío y aburrido. Ya se han escrito cuentos, filmado películas, entablado discusiones e incluso puestas en escena de obras de teatro que tratan sobre ello, sobre la utopía, sobre la certeza.

Pero nuestra naturaleza es ciertamente incompleta, nos lleva a fallar y a fallar una y otra vez. De ahí que necesitemos que alguien venga y nos diga: "no hagas esto, no hagas aquello porque te puede pasar esto y esto otro". O sea, el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe. Ser tonto, actuar tontamente es parte de nosotros.

Pero nadie aprende de no hacer nada, necesitamos aprender por cuenta de nuestras acciones, descubrir la belleza del error, sonreír cuando nos percatamos de lo simple que era resolver aquello que nos atormentaba, sorprendernos de nuestra incipiente genialidad, de lo que nosotros por nosotros mismos somos capaces de hacer cuando nos proponemos actuar. Y sí, claro, en el inter, nos equivocamos una y otra y otra vez. Y al final no pasa nada más trascendental, que volvernos un poquito más prudentes, tan solo para tiempo después volver a caer en el mismo error; pero esta vez, sabiendo de antemano lo que puede suceder.

Mi naturaleza sí juzga un libro por su portada; sí tropieza dos veces con la misma piedra; sí prefiere cien pájaros volando, que uno en la mano; sí prefiere explorar la vereda, que andar sobre el camino real.

Porque es precisamente en esos caminos donde me encuentro gente maravillosa, gente común como yo que se tropieza, que se cae y se vuelve a levantar, que me enseña que ni la enfermedad, ni la supuesta falta de talento, ni el dinero son los motores de la vida; personas que nos sabemos los dichos al derecho y al revés, es más, que de repente los repetimos y nos sentimos catedráticos al hablar, pero que nos impacienta saber a dónde nos llevará la vida si tontamente los desobedecemos. Gente tonta, como yo.

No sé, porque nadie puede saberlo, si me quedan pocos o muchos años o si hoy estoy viviendo el último día de mi vida. No lo sé. Pero sí puedo estar seguro que este año 2021 que pronto acabará, fue uno de los años más emocionantes de mi vida. Espero que este 2022 sea aún mejor, y que durante ese período de tiempo vuelva a equivocarme, que me tropiece otra vez con la misma piedra, que pueda yo explorar más veredas que transitar por caminos reales, que pueda y me sea permitido ver la belleza y la esperanza que producen cien pájaros, cien sueños, cien ilusiones volando, que tener solo una atrapada muriendo de la tristeza de ser solo mía. Ser tonto, pues.

Yo sí presto mis libros, y tan tonto soy, que incluso devuelvo los que me prestaron.

Aún en San Francisco Tutla, cerquita de Oaxaca, brindando con los mismos extraños y cometiendo los mismos errores.

¡Qué rápido se pasó el año!

PD: 2020 y 2021 han sido años interesantísimos, por decir lo menos. No alcanzo a imaginar lo que vendrá, pero de que será emocionante, no me queda la menor duda.

MEMENTO

30 de diciembre de 1853: Se firma el Tratado de La Mesilla, por el cual Santa Anna vende a los Estados Unidos esta parte del territorio mexicano, hoy parte de Arizona y Nuevo México.

30 de diciembre de 1898: Muere en Nueva York, a los 61 años, Matías Romero, diplomático defensor del liberalismo.

31 de diciembre de 1899: Nace en Santiago Papasquiaro, Durango, Silvestre Revueltas Sánchez, músico y compositor.

1 de enero de 1325: Aniversario de la fundación de Tenochtitlan.

1 de enero de 1772: Inicia la publicación de "La Gaceta de México", primer periódico publicado en México.

1 de enero de 1804: Haití conquista su independencia nacional, siendo el primer país de América Latina en lograrlo.

1 de enero de 1861: El general Jesús González Ortega entra triunfante a la Ciudad de México al frente del ejército liberal. Termina la Guerra de Reforma.

1 de enero de 1873: Nace Mariano Azuela, médico y escritor, autor de "Los de abajo", una de las obras clásicas de la novela de la Revolución.

2 de enero de 1871: Muere Margarita Maza, esposa del Presidente Benito Juárez.

3 de enero de 1782: Nace Juan José de los Reyes García, “El Pípila”, minero que apoyó la causa de la Independencia durante la toma de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato.

3 de enero de 1924: Es asesinado Felipe Carrillo Puerto, revolucionario y gobernador de Yucatán. Trascendió por sus obras en favor de los obreros, campesinos e indígenas.

4 de enero de 1811: El general José María Morelos triunfa ante las fuerzas realistas en Tres Palos, Acapulco.

5 de enero de 1883: Muere Ezequiel Montes, político y diplomático liberal, que colaboró en el gobierno del presidente Benito Juárez.

6 de enero: Día de la  Enfermera.

6 de enero de 1814: Nace Melchor Ocampo, político liberal, diputado al Congreso Constituyente de 1856, colaborador cercano del Presidente Juárez y considerado el ideólogo de la Reforma Liberal.

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