Colectivo Cuenteros| Campo de melones (última de dos partes)
Cerca de la medianoche, oye un ruido en el campo. Ni siquiera está recostado, sino sentado en las sucias escaleras de la entrada de su casa. Se mueve con una delicadeza inusual en él. Coloca el rifle en su hombro y dispara. Siente que acertó, así que se acerca de prisa para ver al animal sin vida. Pero no hay nada. Sus suaves movimientos son los de una madre buscando a su hijo perdido: mira desesperado por todos lados, levanta hojas, patea raíces y tierra, pero no encuentra coyote alguno. Harto de buscar, se queda inmóvil unos segundos. Sin poder evitarlo, suelta el rifle.