Colectivo Cuenteros| Funeral de fin de año
A Tequisistlán, mi única casa.
Lo menos importante en un funeral es el pobre hombre que va en el ataúd
El semicírculo, apenas iluminado, contenía los rostros afligidos, los ojos enrojecidos por el llanto, las fosas nasales heladas por el constante flujo, el vapor emergiendo de las bocas y las orejas cuidadosamente cubiertas. Frente a los cuerpos, un féretro.