Lecturas para la vida: Hallazgos montaña adentro
Mónica Ortiz Sampablo/ Tercera de cinco partes
El olor del ajo había impregnado la choza, pero no me molestaba, en casa de mis abuelos los olores fuertes eran parte del día a día, cuando no era el incienso, era el eucalipto, la ruda, el olor de las guayabas, de la hierbabuena, olores amargos, dulces, picantes; olores que envolvieron mi infancia y como decían mis abuelos, “me sirvieron de protección”.