Tertulia literaria (primera de dos partes)
En un local de la calle del Panteón, una noche de invierno, regocijadamente departían los amigos de doña Graciela Ambriz, quien fungía como anfitriona de la ya afamada Tertulia Literaria Sabatina, reunión consuetudinaria, cuya máxima popularidad fue alcanzada en un punto entre los años 40 y los 80 del siglo pasado.