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Estas letras que lees: Jorge Luis Borges, el inmortal

Foto(s): Cortesía
Redacción

Ayer se conmemoró el 122 aniversario del nacimiento de quien es considerado uno de los más grandes exponentes en la literatura universal (aunque desconocido por un ex presidente de México); me refiero al titán de las letras, Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo, quien pasaría a la inmortalidad bajo el nombre corto de Jorge Luis Borges. Bonaerense de nacimiento, se convirtió con los años en humano universal, cuya obra forma parte de las bibliotecas por todos los tiempos.


Perteneciente a una familia de abolengo militar, su padre decide romper esa tradición, dedicándose a la  psicología y a dar clases de inglés, causando con ello el desagrado familiar, lo que les llevó a la búsqueda de otro lugar para vivir. A temprana edad, Jorge mostró una inteligencia notable en los asuntos del lenguaje y lectura: a los cuatro años sabía leer y escribir, a las seis dominaba el inglés, a los nueve tradujo diversos cuentos de Oscar Wilde, autor al que admiraría durante toda su vida.


En su juventud se traslada con su familia a Europa, en la búsqueda de un tratamiento oftalmológico para su padre, viajando por diversos países hasta establecerse en Ginebra, pues el estallido de la primera güera mundial le impidió seguir buscando tratamientos médicos. En dicha ciudad, Jorge recibe formación académica en colegios internacionales, en donde devoraría los textos de Voltaire, Víctor Hugo, Baudelaire, Verlaine, Rimbaud, Mallarmé, además de que descubriría maravillado el expresionismo alemán, por lo que se decidió a aprender el idioma.


A los 20 años hablaba ya español, inglés, francés y alemán. Por su influencia, y gracias a sus traducciones, fueron descubiertos en España los poetas expresionistas alemanes, lo que les permite ampliar sus horizontes literarios y de crecimiento humano.


Terminada la guerra, vuelve a Argentina. Tiene entonces 22 años, decidido y convertido ya en escritor. A su vuelta comienza una larga carrera dentro de las letras, la cual continuaría hasta su último suspiro. En 1923 publicó su primer libro de versos "Fervor de Buenos Aires", el cual sale en una edición mínima de solo 300 ejemplares (¿se imagina usted lo que podría llegar a valer en la actualidad dicho poemario?). Dos años después, teniendo 26 años, se había convertido en uno de los hombres más insignes de la literatura de vanguardia local, ejercía sobre todo de crítico literario, traduciendo a escritores tan exitosos como Virginia Woolf, William Faulkner, entre otros.


En 1944 publica "Ficciones", con lo cual terminó por consagrarse (en ese momento, en vida) como uno de los escritores más singulares del momento en lengua castellana. En dicha publicación hace muestra de una maestría imaginativa, además de reformular, con genial maestría, el concepto tradicional de influencia literaria. Cinco años más tarde publica el que sería su libro más conocido y difundido: "El Aleph". Gracias a su obra, es considerado el escritor argentino con mayor alcance universal, pues sus obras son poseedoras de una cosmovisión muy singular, sostenida sobre un original modo de entender conceptos como los de tiempo, espacio, destino o realidad, productos de complejas simbologías y de una gran erudición.


Murió lejos de su país, en Ginebra, el 14 de junio de 1986. Ese año se enteró que padecía cáncer. Tenía 86 años y estaba un poco cansado de la farandulización de su figura. Siguiendo sus deseos, fue enterrado en el cementerio de Plainpalais. Recibió diversos galardones de la literatura, excepto el Nobel.


"Jorge Luis Borges, bonaerense de nacimiento, se convirtió con los años en humano universal, cuya vida y obra forman parte de las bibliotecas de todos los tiempos".



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