Tiernas flores amarillas
Anoche tenía hambre, así que preparé mi cena, una quesadilla, plato típico de Oaxaca. Tomé una tortilla de maíz, al centro le coloqué una porción de quesillo, una ramita de epazote y tiernas flores amarillas de calabaza, doblándola a la mitad, la coloqué al fuego hasta fundir el queso. Me acosté a las once de la noche. Abrí la página seis del libro “Cómo escribir tus poesías” de D’Addario y leyendo me quedé dormido.