COLECTIVO CUENTEROS| Isabel
Eran pasadas las once. Dio los últimos sorbos a su café. Sacó la ropa de la secadora, la dobló y dejó lista para guardarla en los cajones de los armarios cuando volviera. Después, lavó los platos y sacó las bolsas de la basura. En su cuarto, frente al espejo, intentó bajar un poco la falda que dejaba ver los muslos. Revisó el pelo trenzado y se dispuso, como cada domingo, a tomar el camión hasta la terminal del metro. Antes de salir, contó una vez más el dinero que tenía ahorrado.