Luto y llanto junto a la basílica
Las fresca mañana de ayer se tiñó de sangre. De pronto el cielo y la calle enmudecieron. Durante unos minutos los rayos del sol dejaron de calentar. En cuestión de segundos la avenida Independencia – una de las principales arterias de la capital oaxaqueña- palideció.
El trajinar cotidiano se detuvo cuando sobre la carpeta asfáltica yacía el cuerpo sin vida de un menor, quien junto con su madrastra fueron arrollados por un camión del servicio urbano mientras circulaban en su motoneta.