La memoria de los carnívoros
Le daba risa ver cómo nos peleábamos por él, como decías que eras el consentido por ser el mayor de los dos y el único hombre, mientras yo gritaba que me quería más a mí porque prefería quedarme a jugar cartas con él que salir a corretear a los perros del vecindario contigo y los otros niños. Los odiaba.