Galán sin pretenciones
NUEVA YORK, Estados Unidos.- Sin pretenderlo, su entrada resulta triunfal: a Dave Franco le basta una risa contagiosa y su carisma para inundar toda la habitación de un pequeño hotel de Soho.
Afuera del edificio tiene un séquito de fans que lo espera para tomarle una foto... lo adoran en gran parte por su talento, pero, aceptémoslo, también por su físico.
Dave trata de no darle mucha importancia a la reacción que genera. Es más, está seguro de que si sus seguidoras supieran con quiénes pasa la noche, posiblemente ya no les parecería tan atractivo.