Estamos a unas semanas de que concluya el seminario dedicado a la Clínica de la feminidad, el cual hubo de extenderse cuatro meses más de lo programado.
Como todos los días, las clases terminaron a las dos de la tarde. Al caminar por la calle pedregosa, y aún con la emoción brincando en mi cuerpo, pensé en mi padre.