Mi caja de cedro
Cajas amarradas, sillas, mesas, artículos electrónicos, utensilios de cocina y tantas otras cosas más, amontonadas en una esquina de lo que hasta hace unos días era la sala de la casa, esperan el camión de la mudanza. Recorro con tristeza cada una de las habitaciones para despedirme y, mientras reviso con mucho cuidado que ya no quede nada en ellas, encuentro en un rincón de mi recámara, una caja de madera que nadie vio al retirar todos los muebles.