Mario es propietario de un establecimiento ubicado en el centro de la ciudad.
Su local funciona desde hace más de 15 años, y en ese tiempo ha sido asaltado en dos ocasiones.
Recuerda que la primera vez, una persona que fingió ser un cliente, esperó a que la empleada quedara sola y aprovechó el momento para sacar una pistola, apuntarle y exigirle el dinero de la caja.
“El dinero no era mucho, pero la empleada fue víctima de una crisis nerviosa que duró varios minutos, aun cuando el ladrón ya se había ido”, recuerda.