El infierno de los perros
El día que la abandonaron, la dejaron frente a la reja de un albergue para perros. Ella se encogió sobre un trapo roído para proteger con su cuerpo a sus cachorros. La lluvia comenzaba a desplomarse.
Tía Miguelina, fundadora y cuidadora del albergue Ladrido Callejero, establecido en el municipio de Zaachila, se amarró el corazón y dijo "¡no más!", pues ante la irresponsabilidad ciudadana, el albergue se ha vuelto un infierno para los 149 perros que actualmente sobreviven de milagro.