Desde la última semana de marzo, José Ramírez dejó de vender frutas en una esquina del Centro Histórico como parte de las medidas preventivas para evitar contagios masivos por el COVID-19.
Señaló que regresar a las calles será “empezar desde cero” ya que son pocas las personas que le compran y aunque durante los tres meses estuvo vendiendo en su colonia, las ganancias no fueron las mismas.
“Empecé vendiendo poco hace dos años y fue difícil; ahora comenzaré nuevamente. Va a ser difícil porque casi no hay gente, pero sí se puede”, aseguró.