Estampas para mis nietos: ¿Sueño?
-Nana, nana, ¿dónde estás?-, grito mientras salgo corriendo al patio, para buscarla.
-Aquí estoy, en el lavadero.
Subo los escalones de prisa y cuando estoy frente a ella, le digo:
-Abrázame nana, estoy asustada, tengo mucho miedo, abrázame fuerte, por favor.
-¿Qué te pasa?-, me dice, mientras seca sus manos jabonosas en su delantal siempre almidonado y tomándome de la mano me lleva a sentarnos en un pretil junto al lavadero, donde sentimos detrás de nosotros el galope de las sábanas secándose en la azotea.