Esconde Oaxaca a 300 indigentes en sus calles
Su mirada, casi siempre, la dirige hacia sus pies. Piensa en algo, viaja a algún lugar. No observa a los centenares de personas que transitan a su lado, ignora las expresiones de amargura y desagrado de los rostros de la gente al mirarlo. Él carece de hogar y si lo tiene, no sabe en dónde está. Indaga en los contenedores de basura día a día, busca restos de comida o de bebidas. En las noches, la cantera fría, piedra dura, le espera para dormir.