Defienden deportistas el Cerro del Fortín de Oaxaca
“¡Hey, señora!” La voz cayó con desesperación, Anita paró su trote en seco. “Dios mío, ayúdame”, invocó en su mente a la espera del momento del asalto. El hombre continuó su paso hacia ella, casi sin aliento: ¡No suba, me acaban de robar!
Aún era temprano. El corredor había llegado a la zona conocida como La Cruz en el Cerro del Fortín. Tres hombres estaban agazapados entre los árboles, acechando como espera un animal a su presa. Iban por todo, en el asalto le quitaron reloj, cartera, celular e intentaron dejarlo sin tenis.