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Del inodoro a la mesa; aguas negras inundan Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Lo llamamos WC, water, retrete, inodoro o baño, pero, en la ciudad de Oaxaca ¿sabes en dónde paran los desechos de este revolucionario invento nacido en 1597?


El ciclo del agua con desechos fecales, largo y entramado, llega a girar del inodoro a nuestra mesa. Te preguntarás ¿Cómo ocurre esto?


Todo inicia en nuestros domicilios. Es aquí en donde se calcula que cada persona, en el caso de Oaxaca de Juárez,  genera diariamente entre 100 y hasta 150 litros diarios de aguas negras, principalmente en la ducha y descargas del retrete.


Cada vez que jalamos la palanca, contaminamos entre 40 y 50 litros de agua que, en algunos casos corre, del drenaje hacia colectores y, en algunos más, las descargas van directo a los ríos.


Los cuerpos de agua, al desbordarse con las lluvias, contaminan los campos de cultivo que producen los alimentos para la ciudad capital. ¿Lo sabías?


Atoyac, cloaca


Un fétido olor envuelve el río en el perímetro del Puente Valerio Trujano. La abertura de un tubo escupe cientos de litros hacia el Río Atoyac. El agua es más que turbia, con un tono que va de verdoso a café y negro. Éste es uno de los cuatro puntos de descargas irregulares.


El ambiente es irrespirable. Dos cachorros juegan en el lugar ocupado también como vivienda de indigentes y zona de baño a cielo abierto. Es un río que arrastra muerte cuando años atrás era fuente de vida.


Aquella agua contaminada corre libre hasta unirse con la vertida en el Atoyac por la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de la Ciudad de Oaxaca.


En la PTAR 4 de cada 10 litros extraídos cada segundo, son regresados al drenaje como aguas residuales


Medida en número de pipas, la capital del estado estaría vertiendo diariamente alrededor de mil pipas de aguas negras hacia los cuerpos de agua, algunas con tratamiento y otras sin éste, explicó Miguel Ángel Morales Morales, Asesor del Área Técnica del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca (SAPAO).


De cada 640 litros por segundo de agua potable suministrada para la zona metropolitana de la capital , 40 por ciento se incorpora al drenaje en las distintas actividades domiciliarias, hospitalarias, de oficina o negocios.



El río Atoyac en el perímetro del puente Valerio Trujano, uno de los puntos de contaminación más críticos. FOTO: Emilio Morales

El emisor sur oriente


El agua es conducida a la red de atarjeas y hacia los 15 colectores y subcolectores distribuidos en la otrora Verde Antequera que desemboca en un gran emisor ubicado cerca de los terrenos del Bosque El Tequio.


Este gran emisor es la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) que tiene una capacidad de limpiar 600 litros por segundo pero que actualmente trabaja al 50 por ciento.


Toda esta agua contaminada es generada principalmente en las zonas residenciales y habitacionales con menor índice de pobreza y marginación, ya que cuentan con agua entubada de fácil acceso.


Por el contrario, las zonas que generan menor cantidad de descargas son las ubicadas en las partes altas de la ciudad en donde el acceso al agua es difícil y escaso. En estos lugares el agua es reutilizada hasta tres veces. De la ducha, a la limpieza de los pisos y luego al inodoro.


“La calidad de agua que generamos es muy compleja porque obliga a ciertas revisiones a tener en cuenta, sobre todo por el uso cada vez más frecuente de reactivos químicos, aceites, grasas, residuos de clínicas; muchos de las aguas negras ya no son los desechos normales, domésticos, de un habitante en su casa”, señaló el asesor técnico de Sapao.


SAPAO ha detectados cuatro puntos de descargas irregulares de aguas negras al Río Atoyac. Nazario García, integrante del Colectivo de Organizaciones Ambientalistas de Oaxaca (COAO), afirma que hay al menos unos 200 puntos de descargas directas desde el Puente Valerio Trujano hasta San Jacinto Amilpas.


“La misma corriente se va llevando nuestras aguas residuales que desembocan el mar; a su paso contaminan diversos afluentes de diversos ríos al sur de Oaxaca, nosotros enviamos las aguas negras a municipios que ni siquiera cuentan con drenaje”, expuso el activista.


Más grave aún -abundó- ha llegado a contaminar campos de cultivo del área de Zimatlán, los productos que, al final del día, son ofrecidos en la Central de Abasto y llevados a nuestra mesa.


¡Aguas! con las aguas negras 


El estado de Oaxaca ocupa el primer lugar por número de municipios que no realizan tratamiento de aguas residuales. De los mil 628 municipios que carecen de servicio de saneamiento en México, 27.7% se concentra en Oaxaca. La falta de saneamiento es grave ya que genera un impacto importante al medio ambiente y a la salud. Las descargas de este tipo de aguas trasladan altas concentraciones de contaminantes.


El Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Delegacionales 2015, por medio del módulo 5 referente al agua potable y saneamiento, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), indica que en 451 de los 570 municipios que conforman la entidad, no realizan limpiesa de aguas residuales, es decir, el 79% no sanea sus aguas residuales.


El informe del Inegi precisa que los municipios Matías Romero Avendaño y San Antonio de la Cal no proporcionaron información respecto al tema. Después de Oaxaca, los estados con mayor número de municipios sin saneamiento de sus aguas residuales fueron Puebla, Veracruz y Chiapas.


De los 2 mil 457 municipios y delegaciones en México en 2014, 2 mil 428 (98.8%) contaba con servicio de agua potable; mil 923 (78.2%) con servicio de alcantarillado, y 827 (33.6%) con servicio de tratamiento de aguas residuales.


Las entidades que contaban con el servicio de tratamiento de aguas residuales en la totalidad de municipios o delegaciones fueron: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Colima, la ciudad de México y Tabasco.


Conciencia social


El problema no sólo radica en el bajo saneamiento, también en el mal uso, desperdicio y abuso del agua entre la población. Nazario García estimó que haciendo un uso racional y a conciencia, podría haber un ahorro de hasta el 40 por ciento del vital líquido por persona sobre todo en el inodoro, en donde se emplean hasta 40 litros para limpiar menos de un litro de orina.

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