San Raymundo, pandemónium
La discusión en torno a la despenalización del aborto transformó ayer el salón del pleno del Congreso en un verdadero pandemónium, donde la descalificación subyugó a la argumentación en la sala del pleno y graderías. Las posiciones irreconciliables llegaron hasta la invectiva: “Somos malas, podemos ser peores; y al que no le guste, se jode, se jode”. “Ganaron las lesbianas, ganaron los jotos”.