Máximo no tiene ingresos desde que no puede tocar su acordeón en el Andador Turístico de Oaxaca
Con su acordeón Maximino Cruz Pérez era alma del Andador Turístico. Diariamente se le veía abrazado a las melodías y con una sonrisa en los labios hilaba La llorona o Dios Nunca Muere. El 21 de marzo todo cambió, con el decreto que restringió la presencia de las personas en las calles para evitar el contagio del COVID-19, enfrenta el confinamiento social entre penurias.