Miscelánea: ¡2 de octubre no se olvida!
Era un delito ser joven en esos años obscuros. Por eso, el movimiento estudiantil respondió a la encrucijada con lúcida resistencia; incluso salió del gueto sureño y se volcó a las avenidas atestadas, a marchar en silencio, a construir una ciudad universitaria entre la muchedumbre. “Se trataba de incorporar otros sectores, no excluirlos; -dice Raúl Álvarez Garín, militante histórico del ’68- lo que está en disputa permanente tiene que ver con el resto de la sociedad. Es decir, había que incorporarla, si no, el movimiento podía malograrse”.