El periodo de Sede Vacante se inicia con el fallecimiento o renuncia del Papa, garantizando el gobierno del Vaticano y la elección legítima del próximo Pontifice.
Francisco fue el primer pontífice latinoamericano y transformó la religión católica con una perspectiva de austeridad, inclusión y conciencia ambiental, logrando devolver la fe en la Iglesia Católica a quienes la habían perdido.