Desde diciembre de 2023, astrónomos de todo el mundo han seguido de cerca la trayectoria del asteroide 2024 YR4, que inicialmente generó preocupación por la posibilidad de que colisionara con la Tierra.
Sin embargo, observaciones recientes indican que el riesgo ha disminuido drásticamente: la probabilidad actual de impacto con nuestro planeta es de apenas 0.0004%, gracias a los cálculos precisos del telescopio James Webb.
La nueva amenaza: un posible impacto lunar
Con el peligro terrestre prácticamente descartado, la atención de la comunidad científica se ha centrado ahora en la Luna. Aunque las probabilidades siguen siendo bajas, se estima que hay un 3.8% de posibilidad de que el asteroide 2024 YR4 impacte su superficie en 2032.
De ocurrir, el choque podría liberar una energía equivalente a 8 megatones de TNT, generando un cráter de hasta 2 kilómetros de diámetro. A pesar de la magnitud del evento, no representaría un riesgo directo para la vida en la Tierra.
¿Qué pasaría con los fragmentos lunares?
Especialistas han señalado que, incluso si se desprenden fragmentos lunares, estos se desintegrarían al ingresar a la atmósfera terrestre. El impacto, sin embargo, sería visible desde la superficie del planeta, ofreciendo una vista espectacular y una valiosa oportunidad científica.
