Mujer, eslabón más débil del narco
La necesidad de costear unos estudios médicos para su hijo pequeño convirtió a Gabriela en el blanco fácil para enrolarla en el tráfico de drogas.
“Tú lleva este paquete a la Ciudad de México y te doy el dinero que necesitas”, le dijo un conocido de su precaria comunidad indígena en la entidad oaxaqueña.
Así lo hizo, pero Gabriela no logró cobrar por hacer “el mandado” y su situación empeoró tanto que en el Centro de Readaptación Femenil de Tanivet, en Tlacolula, sigue esperando una sentencia y añorando su libertad.