Incertidumbre en el beisbol mexicano
El silencio permea en el graderío que rodea el diamante.
Con el rojo y blanco de las butacas, el azul del cielo decorado con nubes y el espléndido verde del empastado sintético, son como oxígeno que extraña la afición del beisbol.
Inevitable la atmósfera de nostalgia por la ausencia de emociones que se registró en el 2020 en el estadio Eduardo Vasconcelos, casa de los Guerreros de Oaxaca.
Los fuertes rayos del sol pegan con fuerza y de pronto se ocultan bajo la velaria blanca como una señal de misterio.