El viaje de Graciela o la escritora que toma fotos
Graciela Iturbide se fuma dos PallMall antes de sentarse a charlar. Su piel blanquecina le da una apariencia fantasmagórica que se desvanece con su sonrisa breve que se dispara a la menor provocación.
Cada una de sus palabras evoca un tiempo pasado, aquel que capturó con su cámara, esa que cuelga sobre su pecho desde hace casi medio siglo, trabajo por el cual hoy recibe un homenaje en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca.