El regreso
Mónica Ortiz Sampablo
En casa de mis abuelos Porfirio y Emiliana, había quedado impregnado el olor de Tonatiuh; cada vez que el viento soplaba, lo hacía volar. La mujer Cihuapipiltín no regresó a las calles del pueblo; las ventanas de las casas donde había niños, dejaron de empañarse con su vaho macabro.