La jorobadita
Ángela nació en la periferia de la ciudad de Oaxaca, era la época en que niños y niñas tenían que trabajar en casa; podían jugar siempre y cuando sobrara el tiempo, después de terminar sus obligaciones diarias.
Su mamá le repetía día tras día que en esta vida el que no trabaja no come; también le decía que fuera obediente para aprender a dar órdenes cuando fuera grande.