Ella lava los platos rotos
La penúltima hija que Rosa María tuvo durante su matrimonio, fue quien lavó los platos rotos, cuando decidió tener una nueva pareja después de tres años de separarse de su esposo.
En ese entonces, Verónica tenía 6 años y 4 su hermano Daniel; su padre, mientras estuvo con ellos fue desobligado, de mal carácter, alcohólico y mujeriego. Después del divorcio, no se interesó en verlos y la relación se perdió.