Un santuario en las faldas del Iztaccíhuatl podría contener el universo en miniatura
Los antiguos pobladores de este país, tenían su versión muy particular del origen del universo y todo lo que contiene. En su cosmovisión Cipactli (el monstruo de la tierra) flotaba sobre las aguas y de su cuerpo se formaron el cielo y la tierra. A las faldas del Iztaccíhuatl existe un estanque estacional llamado Nahualac, al fondo de él se halla un adoratorio o tetzacualco y cuando está lleno de agua, la calma de su reflejo hace pensar en el universo.