Don de hombre-pájaro
Eugenio San Martín, de 14 años, heredó la tradición de volador de su padre y abuelos, quienes lo inspiraron a estudiar para Caporal, el danzante que mantiene el equilibrio en un pie encima del tronco y toca la flauta de carrizo mientras sus compañeros vuelan.
"Empecé a los siete años porque me gustaba", contó tímido el adolescente. "La primera vez que me subí tenía mucho miedo, así que me acompañó un maestro atrás para cuidarme".