Dorothea Puente, la dulce anciana y asesina serial
Las apariencias engañan. Lo hemos oído muchísimas veces, y es una frase totalmente real a la que seguramente nos hayamos tenido que enfrentar en más de una ocasión. Porque pensar que algo es de una forma y luego darnos cuenta de que nos habíamos equivocado por completo, con una situación, o también con una persona, es algo bastante habitual.