Christopher Wilder, asesino y depredador
Christopher Wilder tuvo todo en contra desde un principio. A los pocos meses de nacido, sus padres tuvieron que llamar a un cura para que le diera los santos óleos. A los dos años, el niño casi muere ahogado en una alberca. A los tres, mientras iba a bordo de un auto en compañía de su familia, sufrió unas violentas convulsiones, por lo que fue llevado de urgencia al hospital, donde los médicos tuvieron que resucitarlo. Christopher Wilder se aferró a la vida, pero, lejos de honrarla, eligió caminar en sentido contrario…