Sonrisas y chicles, la venta de Gabino
Gabino tenía una vida casi como cualquier otro jefe de familia; su trabajo como carpintero, combinado con otras actividades comerciales, le permitían mantener a sus hijos, casi sin problemas. Un desafortunado accidente provocó que le amputaran una pierna y perdiera sus fuentes de ingresos; desde ese entonces, la vida para este hombre no es la misma.
Pese a la cadena de obstáculos a las que se enfrenta, Gabino Zárate Guevara, de 50 años, sonríe cada mañana.