"Ven, no importa cómo estés, ven"; amor de madre, salvación del camino de las drogas en Oaxaca
Ángela, sonriente y positiva, lleva un pesar en lo más profundo de su corazón. Cuando habla de Lizbeth, su hija, de pronto parece ausente; sus ojos se llenan de lágrimas y su voz se entrecorta.
"Me enteré que ella empezó con esas cosas porque revisé su mochila", expone.
Lizbeth, siempre ha sido rebelde. Sin embargo, cuando entró al bachillerato, su comportamiento cambió por completo. La rebeldía ya no era la normal. Iba más allá.
"Se enojaba porque le llamaba la atención. No quería hablar conmigo, mejor se acostaba y me daba la espalda", rememora Ángela.