Cáncer borra sonrisa de Jesús
El reloj marcaba las 23 horas del jueves 31 de enero, el pequeño Jesús Adán, de dos años de edad ardía en fiebre; su madre, Deysi, lo acogía entre sus brazos al mismo tiempo que buscaba entre sus ropas una prenda que pudiera ocupar.
La tomó y la mojó con agua, colocó la compresa en la frente del niño esperando aminorar la temperatura. La madre y su esposo, Juventino, pasaron la noche en vela. Ese día fue el inicio de un difícil camino.
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