Esther relata que su hermana Gabi era “música en movimiento”, pero esa música se apagó el pasado 18 de diciembre cuando, al circular en su inseparable bicicleta, un autobús de transporte público la arrolló y debido a que este iba a exceso de velocidad, le provocó la muerte.
Familiares, amigos y colectivos de ciclistas han solicitado, a través de rodadas y peticiones en Change.org, la cancelación de la concesión de esta línea de autobuses, además de que se detenga al responsable de la muerte de Gabriela Soto, pero también decidieron hacerlo cantando.