Así comenzó el mito del autismo y las vacunas que se extiende en todo el mundo
El 26 de febrero de 1998 fue el día en que se generó una ola de desconfianza internacional sobre las vacunas cuyos efectos reverberan hasta hoy en día, casi 20 años después.
Aquel día, en Londres, el médico Andrew Wakefield presentó una investigación preliminar, publicada en la prestigiosa revista científica The Lancet, en la que decía que doce niños vacunados habían desarrollado comportamientos autistas e inflamación intestinal grave.
Lo que tenían en común, según el estudio, era que los niños tenían restos del virus del sarampión en el cuerpo.