Indigencia, estoica supervivencia en Oaxaca
María de la Luz duerme en una casa de cartón con dos niños: uno es su hijo de 13 años y el otro es un extraño a quien su madre abandonó. María tiene 51 años y es epiléptica, la indigencia le ha orillado a pensar en el suicidio pero su pequeño es lo único que la mantiene de pie.
Son las diez y media de la mañana, la improvisada puerta de la casa de cartón localizada frente al Edificio Central de la Facultad de Derecho comienza a abrirse, de ella sale una mujer robusta con rostro iracundo. María cierra su puerta, se sienta en la jardinera y comienza a platicar.