Voto de silencio tras linchamiento
Hasta las campanas suenan lúgubres. En Matatlán nadie vio nada, nadie fue testigo, todos son rumores.
“Yo no estuve, dicen que la gente lo quemó, pero yo no estuve”, dice una mujer sin mirar a los ojos que contesta en medio del asfalto quemante del mediodía. La comunidad firmó un pacto tácito para hacer un voto de silencio.
El hermetismo es total en esta población zapoteca en donde hace dos días una turba enardecida, capturó, linchó y prendió fuego a un sujeto que acusaron de ser un delincuente, por un supuesto, sólo por un supuesto.