Bajo la luz de la luna
19:00 horas, una enorme nuble en gris intenso cubría la explanada de Santo Domingo. Gotas de agua se empezaban a sentir. Parecía que vendría una fuerte lluvia. Sobre la banqueta del Andador Turístico frente a dicho emblemático templo, organizadores ultimaban detalles.
Preparaban las “bolsitas” de hidratación, sujetaban bien las bocinas del sonido sobre la camioneta blanca que iría adelante del contingente. La “marmota” estaba lista.