Ciudad de México.- En la mágica Oaxaca, una de las ciudades más bellas de México, casi no hay turistas en las iglesias barrocas ni comensales en los restaurantes ni personas hospedadas en los hoteles.
La urbe colonial de calles empedradas y casas con balcones, situada unos 450 kilómetros al sur de la capital, está tomada por maestros que protestan contra una reforma educativa.
"La actividad turística es muy baja. El turismo ya no viene", lamenta un trabajador de un hotel del centro que teme que, de continuar así, muchos se queden sin empleo.